El juego, la llave de la motivación

Para obtener resultados, en cualquier ámbito, solo necesitamos motivación. Promoverla entre los trabajadores forma parte de las labores de la empresa. La gamificación es una herramienta muy útil para anular la poca fuerza de voluntad que, en muchas ocasiones, nos impide alcanzar grandes objetivos.

Mejorar la comunicación, el trabajo en equipo y aumentar el sentimiento de identidad y compromiso con la marca, son algunas de las metas que se tornan mucho más alcanzables, si se impulsan en el entorno laboral estas mecánicas.

Para aplicar estas iniciativas con éxito, tener esto en cuenta puede resultarte interesante:

TIPOS

La gamificación externa, se relaciona con ese vínculo con la marca, ya que consiste en iniciativas divertidas e interactivas, que transmitan un concepto relacionado con la identidad de la empresa. Por ejemplo, Volkswagen creó un piano gigante en las escaleras del metro, lo cual provocó que se aumentara en un 66% el uso de estas sobre las mecánicas.

En cuanto a los propios trabajadores de la empresa, la gamificación interna se encarga de transformar nuestras tareas del día a día, nuestros hábitos más rutinarios, en motivación y fuerza de voluntad. Google aplica entre sus empleados una política llamada 80/20, 20% del tiempo se dedica a la creatividad y el otro 80% al trabajo.

El compromiso social también puede potenciarse a través de la gamificación, convirtiendo en juegos hábitos como reciclar o conducir correctamente.

  OBJETIVOS

Juan Valera, psicólogo social experto en coaching y gamificación, declaraba en una entrevista: “Hay que dedicar tiempo a estudiar a las personas, sus motivaciones, sus experiencias e intentando adaptar los procesos al ser humano y no al revés.”

Cuando se quiere adoptar dentro de las prácticas de la empresa, la gamificación como herramienta, se debe analizar para quién y con qué fines se realiza. Los rasgos de las personas a las que va dirigida, se tienen que analizar minuciosamente para adaptar la iniciativa y que tenga éxito, de lo contrario, estará avocada al fracaso.

ERRORES

Los juegos son también divertidos cuando despiertan nuestro sentimiento de competitividad. Es necesario que se potencie, siempre en la justa medida, tanto este impulso como la colaboración del trabajo en equipo, ya que son ambos, rasgos aplicables a las personas de éxito.

Por otro lado, como cualquier poder de influencia, la gamificación debe ser usada con cierta ética y siempre basada en unos valores. Si esto no se tiene en cuanta, esta herramienta dejará de ser lo que es, para transformarse en manipulación.

Fuente: Empresas saludables

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