Sueño, salud y rendimiento

El sueño profundo es uno de los tres pilares de la buena salud (junto con una dieta equilibrada y el ejercicio regular) y está íntimamente relacionado con nuestro rendimiento laboral. Sin embargo, los datos revelan un alto porcentaje de problemas con el descanso: según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 40% de la población de los países occidentales sufre algún tipo de trastorno del sueño; la SES calcula que el 30% de los españoles presenta déficit crónico de sueño; y un estudio de la Fundación de Educación para la Salud del Hospital Clínico San Carlos –con entrevistas a más de 3.000 españoles-, revelaba que un 32% se despierta con la sensación de haber tenido un sueño no reparador.

Para el Dr. Joaquín Terán-Santos, presidente de la Sociedad Española del Sueño, “existe una tendencia a la disminución del número de horas de sueño, derivado fundamentalmente del retraso en el momento de irse a la cama. El consumo de programas televisivos en horarios muy tardíos y el incremento en el uso de dispositivos electrónicos tienen un efecto directo en la disminución de las horas de sueño. Las consecuencias para la salud parecen evidentes en términos neurocognitivos, cardiovasculares, metabólicos o de accidentabilidad”.

Existen casi un centenar de trastornos del sueño, la mayoría tratables por los Especialistas en Medicina del Sueño. Dejando de lado los más graves, un sueño escaso o de mala calidad puede tener consecuencias importantes en nuestra vida personal y laboral: “Los trastornos fundamentales se producen en términos de atención, memoria, inteligencia, reacción y estado de ánimo, incluso como precursores de trastornos neurodegenerativos como la demencia, Parkinson, etc. –explica el Dr. Terán-Santos-. Y en otros aspectos el sueño se convierte claramente en un factor de riesgo asociado a procesos cardiovasculares como la hipertensión arterial, diabetes, obesidad e incluso de algunos aspectos relacionados con la biología del cáncer”.

 

¿Cuándo se puede decir que una persona tiene un sueño saludable? Aunque los expertos recomiendan dormir entre 7 y 9 horas diarias en edad adulta (18-64 años), para el presidente de la SES “un sueño saludable no va solo ligado al número de horas, sino también a la satisfacción de la persona con su propio sueño, su estado de ánimo, salud cardiovascular… La combinación de un sueño no inferior a 7 horas con una percepción favorable de la salud personal es la mejor aproximación a un sueño saludable”. En general, las personas mayores de 65 años y las mujeres se ven más afectadas por el insomnio.

 

Rendimiento, absentismo y accidentalidad

Existen estudios que relacionan los trastornos del sueño con una disminución del rendimiento laboral y mayor absentismo y accidentalidad. Tanto las personas que desarrollan su trabajo en una oficina como quienes realizan una actividad más física o de conducción de vehículos/maquinaria se verán afectados en su rendimiento por un sueño insuficiente o de mala calidad.

En una conferencia impartida en la EADA Business School por el Dr. Eduard Estevil, bajo el título “Dormir bien es trabajar bien”, este experto en medicina del sueño detalló las consecuencias que sufre a la mañana siguiente una persona que duerme poco y mal: “cansancio, irritabilidad, falta de concentración, pérdida de rendimiento cognitivo, mal humor, ansiedad, e incluso depresión”. En esta conferencia el Dr. Estevil contó el caso de Toyota, compañía que obliga a sus trabajadores a hacer una siesta diaria de 20 minutos al haber comprobado que luego rinden más. Además hizo referencia a un estudio que analizaba como afectaba la privación de sueño a dos grupos de trabajadores del sector de la automoción. “El grupo que dormía bien fabricaba un 12% más de automóviles que al que le faltaban horas de sueño”, recordó.

También se ha demostrado una relación muy directa entre el insomnio y el síndrome de apneas de sueño con la siniestralidad en carretera.En el caso de estos accidentes hemos de pensar en factores de riesgo sumativos, porque si a la presencia de apneas se asocian malos horarios de sueño, obesidad, uso de medicinas productoras de sueño… el riesgo aumenta –comenta el Dr. Terán-Santos-. Frente a estos datos no se desarrollan programas formativos sobre los problemas del cansancio-fatiga y accidentabilidad, ni se establecen recomendaciones para estas situaciones. El 8% del transporte de mercancías se realiza por carretera y parece que se puede asumir un número de accidentes que se encajan en el término “distracción” y que, sin embargo, son prevenibles si volviésemos la mirada al sueño”.

El sueño mantiene relación con aspectos de carácter social (horarios, cultura…), económicos (condiciones laborales, jornadas non stop…), culturales y de ocio. “Estos factores determinan un modelo de sueño sostenible que si se altera, en términos de deterioro o invasión, traerá como consecuencia problemas de salud”, explica el presidente de la SES. Dentro de esta alteración del equilibrio del sueño podemos encuadrar una costumbre cada vez más habitual, asociada al auge de las nuevas tecnologías: utilizar dispositivos electrónicos (móvil, tablet, ordenador portátil…) hasta momentos antes de acostarnos, e incluso seguir consultándolos en la cama, para leer algún correo de trabajo, repasar un informe o simplemente por ocio. “A este fenómeno le podríamos llamar el precio de la luz en términos de salud, por el impacto de la luz como estimulador de la vigilia”, añade. En este sentido, los expertos recomiendan bajar el nivel de actividad y “desconectar” de preocupaciones y de estos dispositivos dos horas antes de ir a dormir.

 

Decálogo de higiene del sueño

La SES ha publicado un decálogo de normas para mejorar el sueño de los adultos. Siendo todas importantes, el Dr. Terán-Santos hace especial hincapié en evitar la exposición a la luz, “ligando nuestro descanso a los ritmos biológicos”.

  1. Establezca un horario regular de acostarse y levantarse.
  2. Si tiene el hábito de hacer siestas, éstas no deben durar más de 45 minutos.
  3. Evite tomar alcohol y fumar 4 horas antes de acostarse.
  4. Evite tomar cafeína (café, té, colas y chocolate) 6 horas antes de acostarse.
  5. Evite comidas picantes, pesadas o con mucho azúcar 4 horas antes de acostarse. Un pequeño tentempié antes de acostarse es recomendable.
  6. Realice ejercicio físico regularmente, pero nunca justo antes de acostarse.
  7. Duerma en una cama confortable.
  8. Utilice una temperatura adecuada para dormir y mantenga la habitación bien ventilada.
  9. Elimine al máximo el ruido y la luz de la habitación.

 

Es importante asumir que el sueño es un imperativo biológico y, por tanto, es un espacio que hay que preservar. Es necesario reconocer y trabajar por el derecho a un sueño saludable”, concluye el Dr. Terán-Santos.

 

 

Fuente: Mi empresa saludable

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